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Las películas nos venden una y otra vez la idea de “volver a empezar”, “empezar de cero” o “hacer borrón y cuenta nueva”. Una pareja sufre una crisis. Habitualmente uno ha engañado al otro o bien ha dejado la relación de lado dando prioridad absoluta a su trabajo. Cuando ha explotado el asunto llega un momento en que uno de los dos (normalmente el que ha puesto los cuernos con otra persona o su trabajo) dice cosas por el estilo de “Lo siento mucho. Te quiero mi vida… ¿Podemos olvidarlo todo y empezar de cero?”

Estas escenas, según el día que tenga, y probablemente según cuánto me gusta la película, me suelen causar desde una leve sonrisa a una carcajada sarcástica, a un comentario indignado del tipo “Estoy harta del empezar de cero”.

Acaso ¿te has planteado alguna vez lo que implicaría? Borrar experiencias y memorias malas pero también buenas; todos momentos irrepetibles.

El otro día leí en un libro de Rafael Santandreu que nos podríamos enamorar de cualquier persona que conozcamos si realmente nos tomáramos el interés de conocer su historia. Así que imagínate por un momento que acuerdas con tu pareja “volver a empezar”. Para ello, decidís tener una primera cita. Entras al sitio en el que habéis quedado con las expectativas altas y ves a tu pareja pero al lado hay alguien que te gusta mucho más.

Tal vez dirás “pero a tu pareja te unen más cosas como el cariño por ejemplo, las experiencias vividas.” Y te contesto “¿pero no habíais hecho borrón y cuenta nueva? Se supone que sabes lo mismo del uno que del otro. Y quién sabe si el otro no es más maduro a la hora de afrontar los problemas?”

Resulta que no es tan fácil lo de empezar de cero ¿verdad? Las experiencias, buenas y malas, no se olvidan tan fácilmente, y tampoco se deberían querer olvidar. Forman parte de quienes somos al fin y al cabo, de nuestra historia vital.

¿Alguna vez te has preguntado qué hubiera pasado si en cierta situación hubieras tomado una decisión diferente? Hace años me surgió una oportunidad profesional que me hubiera hecho cambiar de carrera. La empresa en la que estaba me hizo una contraoferta y me quedé, para que al medio año me echaran. Pero resulta que en la siguiente empresa conocí a mi ahora marido. Si hubiera aceptado esa oferta, nuestros caminos probablemente nunca se hubieran cruzado.

Así que, cuando las cosas van mal, igual no se trata de empezar de cero sino de aclarar lo que ha pasado y ver si se puede perdonar. Ver si se puede recordar lo que te une a esa persona, por qué te enamoraste de ella. Ver si podéis  y queréis recuperar la chispa y volver a enamorarnos.

Creo que no deberíamos arrepentirnos de lo que hemos hecho o de los caminos que hemos tomado. Sólo podemos arrepentirnos de lo que hemos tenido miedo de hacer, de lo que hemos aparcado a la espera del momento “idóneo”, de lo que no hemos hecho por comodidad. Pero puede que aún estemos a tiempo de tomar las riendas y tomar esa decisión. Nunca debería ser tarde. Como reza un proverbio chino:

“El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, el segundo mejor momento es hoy.”

Perro viejo

By Impasible20 (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, via Wikimedia Commons

En el otro extremo del “Empezar de cero” tenemos al “perro viejo ya no aprende trucos nuevos”. Hay cosas mejorables en mi vida pero con esta excusa tan genial, no hago cambios. Porque mejor pájaro en mano que cientos volando ¿verdad? (Por cierto ¿qué dicen Greenpeace o WWF sobre esa frase? Entiendo que preferirían a cientos volando).

 

 

Es curioso cómo a veces nos parece resultar más cómodo aguantar la incomodidad, las molestias o incluso dolencias conocidas que ponerles remedio. Aún sabiendo en el fondo que haciendo esto o aquello podríamos estar mejor. Que sustituyendo algún mal hábito por uno bueno, mejoraríamos. Tal vez tenga que ver con el mecanismo del cuerpo que trabaja para preservar los niveles de energía o tal vez sea la resistencia al cambio.

Sabemos que deberíamos cuidar de nuestra salud, pero cuesta abandonar los malos hábitos para sustituirlos por otros más saludables. Sabemos que no estamos contentos en nuestro trabajo, pero en vez de intentar ver las cosas positivas y sacar aprendizajes o buscar un cambio, aguantamos allí. Y tal vez nos quejemos sin más pero no tomamos acción. Sabemos que nos molestan ciertas cosas en nuestra relación de pareja, pero resulta más cómodo y da menos miedo seguir igual.

 

¿Y si el perro viejo decidiese empezar de cero? ¿Le serviría de algo, si no está dispuesto a aprender, a cambiar, a crecer? Pero si estás preparado para no dejar de aprender, de crecer, para afrontar tus problemas y resolverlos, para buscar soluciones… entonces ¿para qué te serviría empezar de cero? cuando puedes seguir construyendo sobre tus experiencias y vivencias y así convertirte en la mejor versión de ti mismo.
Como ha dicho Tom Clancy:

“La vida es aprendizaje, cuando dejes de aprender, mueres”

Así que no seas perro viejo ni hagas borrón y cuenta nueva, cuando tu experiencia te ayudará a tomar mejores decisiones, y a no tropezar dos veces con la misma piedra ¿no crees?

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