¿Ya has tomado tus resoluciones para este nuevo año? ¿Tienes claros tus propósitos y te has planificado pasos y metas para convertirlos en planes?

En el último post “De este año no pasa” hablé de cómo convertir los propósitos en planes y crear nuevos hábitos. Pero para no flaquear cuando vayan surgiendo imprevistos o dificultades es importante que tengas un buen motivo para querer conseguir lo que te has planteado. Un motivo que realmente te convenza y esté alineado con tus valores, tus fortalezas y te acerque a las metas que quieras conseguir a largo plazo.

https://pixabay.com/es/comillas-skip-la-palabra-diem-729173/

Pixabay

¿Te has tomado alguna vez el tiempo de reflexionar largo y tendido sobre tus valores, sobre lo que realmente te importa en tu vida? Piensa en lo que crees que son tus valores: ¿Tener un buen trabajo? ¿Tener éxito? ¿Ganar un buen dinero? ¿Ser una buena madre o un buen padre? ¿Ser una buena hija o buen hijo?… Luego piensa cuáles de estos valores tal vez sean fruto de tu educación o de lo que está bien visto por la sociedad. Ahora vuelve a pensar qué es lo que realmente te importa y te llena a ti. Si sientes que el éxito está entre tus valores pero parece que se te elude, reflexiona cuál es realmente tu definición del mismo. Tal vez no sea tener un trabajo con un sueldazo para comprarte un chalet sino sentir que ayudas a las personas o que eres un experto en tu campo o que estás educando a unos hijos fantásticos.

Para sentirte satisfecho y feliz es esencial que tus planes y las cosas a las que dedicas la mayor parte de tu tiempo sean congruentes con tus propios valores. Si vives de acuerdo a esos valores que se supone que deberías perseguir siempre sentirás alguna punzada de insatisfacción o de no ser lo bastante bueno.

Si lo que más te importa es el amor como por ejemplo pasar tiempo con tus seres queridos pero parece que nunca tienes tiempo para ellos, es muy probable que te sentirás insatisfecho continuamente. Si uno de tus valores más importantes es el crecimiento personal pero entre el trabajo (si sientes que ese no te ayuda en tu desarrollo) y las obligaciones familiares y domésticos nunca encuentras tiempo para aprender algo nuevo, mejorar tus conocimientos y habilidades en algún campo tampoco te llegarás a sentir realizado por más que taches tareas de tu lista.

https://pixabay.com/es/ser-esencia-ser-o-no-ser-fuente-423796/

Pixabay

Por eso, es realmente útil tomarse un tiempo a reflexionar qué es lo que más valoras en tu vida y a partir de allí establecer tus metas y planes de modo que dediques tiempo a vivir en congruencia con tus valores.

Yo pensaba que conocía más o menos mis valores, pero la verdad es que nunca me había dedicado a mí misma ese tiempo para reflexionar seriamente. Por consiguiente estaba haciendo cosas y planes que sí me satisfacían pero siempre había alguna espinita que me hacía sentir mal por no haber hecho esto o aquello. Para poder cambiarlo, he dedicado tiempo a pensar profundamente tanto en los valores positivos a los que dar más espacio en mi vida como sobre los valores dolorosos, es decir cosas que valoras como negativas para tu vida, que te indignen, que aborrezcas y quieres evitar. Por poner algunos pocos ejemplos tal vez te moleste mucho la dishonestidad, tal vez quieras evitar el estrés negativo o aborrezcas la pérdida de control. Son sólo unas ideas pero teniendo claro también estos valores dolorosos puedes analizar mejor tu vida y cómo evitar lo que más te saca de quicio o molesta o incluso buscar la forma de no sólo evitarlos sino ponerles remedio.

Después puse tanto los valores positivos como negativos en orden de importancia para mi misma. A partir de allí, he intentado en las últimas semanas planificar mis metas, mi día a día e incluso las próximas semanas y meses  teniendo estos valores en mente. Por ponerte un ejemplo, uno de mis valores más importantes es el equilibrio; por ello siento esa espinita que mencioné antes cuando siento que descuido algún área importante de mi vida como pueden ser el crecimiento personal y aprendizaje continuo, un estilo de vida saludable, el trabajo, las relaciones humanas y tiempo para mí sola, y siento que la balanza se inclina demasiado hacia un lado.

Debo decir que para mí este proceso ha sido de lo más esclarecedor. Centrando mis esfuerzos en asegurar vivir en concordancia con mis valores me ha llevado a sentirme mejor conmigo misma, con más energía, sintiendo que sé adónde voy y en definitiva más satisfecha y feliz.

Felicidad es ese estado de consciencia que procede del logro de los propios valores. Ayn Rand

Te invito a que te dediques ese tiempo valioso a reflexionar sobre qué te importa en esta vida y qué necesitas para sentirte pleno. Una vez tengas claro los valores positivos a perseguir y los valores dolorosos a evitar, revisa tus prioridades, revisa a lo que dedicas tiempo e intenta organizar tu vida para vivir de forma congruente.

Es tan gratificante sentir que tomas control de tu vida y no la vives cuál vela al viento, a merced de las tempestades y de lo que ocurra. Sentir que vives de acuerdo a tus valores y prioridades y le dedicas tiempo a lo que realmente te importa para ser esa persona que siempre has querido ser.

Anuncios