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Me encanta viajar. Es una forma maravillosa de desconectar, disfrutar, conocer otras culturas y en general ampliar horizontes. Incluso yendo a destinos playeros, me gusta combinar el viaje con una parte cultural visitando ciudades y paisajes.

En este sentido el viaje de este verano ha sido de lo más completo. Croacia me ha encantado. Ofrece paisajes espectaculares, acantilados impresionantes, playas preciosas, pueblos encantadores, ciudades con historia interesante y la gente croata es encantadora.

Dubrovnik, Split, Prevlaka
Dubrovnik, Split, Prevlaka

Una amiga me dio pistas sobre qué visitar en la región de Dalmacia y cuántos días pasar más o menos en cada lugar y a partir de allí organizamos nuestra ruta. Además de la parte puramente turística de visitar ciudades, islas, parques naturales y deleitarme con los paisajes, tuvimos la ocasión de hablar con alguna que otra persona sobre la situación del país, la relación con los países colindantes, con los que formaban antes Yugoslavia, y la guerra de la que hace menos de un cuarto de siglo. Te das cuenta de que los causantes de la guerra deberían haber hecho caso del título de este post, ya que ampliar tus horizontes significa estar mejor informado y aceptar a otros que consideras diferentes. Yugoslavia era un país en el que convivían diferentes culturas y religiones. Como nos dijo la dependienta de una tienda: me da igual si mi vecino es musulmán, lo que me importa es que sea buena persona.

Otra forma muy personal de ampliar horizontes que tengo, como chiflada que soy de los idiomas, es aprenderme algunas palabras y frases en el idioma del país de cuestión. Aunque los lugareños estén muy orientados al turismo y hablen varios idiomas, agrada que alguien se tome la molestia de decir alguna cosa en su lengua. Sin olvidar el orgullo personal cuando consigues pedirle a una señora en puesto de frutas unas uvas y la entiendes cuando te dice el precio o pides la comida en un restaurante. En un puesto de excursiones en barco me miró sorprendida la chica que lo atendía cuando le dije mi número de teléfono en croata y nos echamos a reír. Son pequeños momentos que se te quedan grabados.

Collage Croacia

Krka, Plitvice, Sibenik

Pero para ampliar tus horizontes no hace falta viajar al extranjero ni aprender otros idiomas, si no es lo tuyo. Irte a la playa, a la montaña, visitar un nuevo rincón de España en una escapada de fin de semana también sirven para cambiar de aires. La edición de agosto de 2015 de Muy Interesante plantea la cuestión de “Por qué viajar te sienta bien”. Hay estudios científicos que avalan los beneficios de viajar. Científicos de la Universidad Politécnica de Hong Kong concluyeron que ayuda a mejorar la actitud, las perspectivas de vida, las habilidades sociales, sentir más energía y sentirse más seguro a la hora de tomar decisiones.

José Manuel Castaño, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos y autor del libro “Psicología social de viajes y turismo” añade que además de mejorar el conocimiento de otras culturas, viajar ayuda al desarrollo de la autoconfianza y autoestima e incluso nos convierte en consumidores más responsables. Añadiría además que nos lleva a aceptar mejor otras culturas y formas de pensar.

El artículo de Muy Interesante apunta que viajar, conocer otros idiomas y otras culturas, también aumenta la creatividad, reduce el estrés y nos hace más felices. Está demostrado que las experiencias nuevas y gratificantes estimulan la formación de nuevas conexiones neuronales al contrario del estrés que las destruye.

Pero como no siempre podemos viajar, hay otras alternativas para ampliar tus horizontes y ser más feliz. ¿Por qué no redescubrir tu ciudad visitando sus monumentos, museos, parques y otros lugares de interés y aprender más sobre su historia? Seguro que hay rincones que te han pasado desapercibidos hasta el momento u otros que ya ni recuerdas porque hace muchos años que no los visitas.

Otro de mis pasatiempos favoritos al que ya dediqué el post “Mi vida sin libros” es leer. ¡Qué mejor manera de ampliar tus horizontes que leyendo sobre temas que te ayuden a desarrollarte personal o profesionalmente, o sumergiéndote en historias de personajes que te atrapan en su mundo.

Y no nos olvidemos de las relaciones personales. Quedar con la familia, los amigos, los conocidos para ponerse al día, contarse las vacaciones (sobre todo en esta temporada del año), intercambiar ideas, contarse cómo ha sido el día, la semana, el mes… discurrir sobre planes, sueños, ideas, hablar de tonterías e incluso de las penas también nos ayuda a fortalecer las conexiones neuronales, reducir el estrés y ser más felices.

Por último, hay trucos muy sencillos que nos ayudan a mantener la mente ágil, sacarnos de la rutina y aumentar la felicidad: aprender o hacer una cosa nueva cada día. Tal vez preguntes “¿Cada día? No tengo tiempo.”
Pero en realidad hay unas cuantas maneras que apenas llevan tiempo o que sólo suponen variar tu ya existente rutina:

  • Lee sobre un tema nuevo
  • Acude a un sitio nuevo, aunque sea por ejemplo, en vez de comer siempre en el mismo restaurante, aventurarte unos pasos más allá y probar otro
  • Prueba cocinar una receta nueva para cenar
  • Prueba una clase diferente en el gimnasio
  • Varía ligeramente tu trayecto al trabajo o a casa. Puede parecer una tontería pero ayuda a crear nuevas conexiones neuronales lo que fortalece nuestro cerebro.

Hay muchas formas de ampliar tus horizontes, de aprender y crecer como persona y ¿el premio gordo del asunto? ¡Que de paso te sentirás mejor y aumentará tu felicidad!

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